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El relato de Ana (mexicana) en España: “Ya no quiero vivir el sueño europeo”

Transterrados presenta hoy el relato de una chica mexicana que quería estudiar en España. Las vicisitudes, discriminaciones, agresiones, racismo y xenofobia que sufrió en su estancia temporal como estudiante en España. Desde aquí, queremos denunciar el trato de las autoridades españolas que consideran a los extranjeros rubios de ojos azules como simples extranjeros, que son bien recibidos, pues se piensa (erróneamente) que van a gastar. Denunciamos el trato a los mal llamados “inmigrantes” que se piensa que están por debajo, que deben aguantar toda clase de vejaciones y agresiones y que son mal recibidos en el país. Pues se considera que nos vienen a robar “el pan”. Transterrados comparte esta preocupación con la situación de desventaja de los extranjeros, además de las discriminaciones que se suceden. Queremos denunciar este tipo de trato, porque creemos que este decir y hacer discriminatorio en España es abusivo. Queremos denunciar toda práctica y palabra desigual a los extranjeros, porque nosotros también lo somos, porque a veces hemos sufrido esas mismas prácticas, porque nos parecen injustas y porque creemos en que es necesario luchar por un mundo mejor y más justo. A continuación presentamos el relato de Ana[i]:

Una sonrisa dibujó mi cara ante la invitación de relatar mis vivencias durante mi estancia en España, la sonrisa no vino precisamente por recuerdos, sino por la posibilidad de exponer este tema más allá de una charla de café.

Mi primera visita a España fue en 1995, en aquel entonces lo único que se necesitaba para entrar al país era pasaporte vigente y sentías el recibimiento con los brazos abiertos. Nada parecida fue mi visita en el verano de 2007, cuando antes de viajar me enteré de los “requisitos” que había que llevar (pasaporte, 100 euros por día de estancia, tarjetas de crédito, carta invitación o reserva de hotel pagada), lo llevaba todo, pero al pasar migración no fue necesario presentarla en mi caso, pero varias personas del mismo vuelo sí tuvieron que vivir un interrogatorio y presentación de documentos. La razón, cualquiera que sea no es válida, ¿era un proceso aleatorio? o ¿según la apariencia física te tratan? Me refiero al racismo inconsciente que se ejerce desde puestos de supuesto “poder”.

Posterior a ese verano, por cuestiones personales que me llevaban a Barcelona, decidí inscribirme en un máster, los trámites desde la oficina de México fueron engorrosos y complicados, tener que demostrar que tienes por adelantado una cantidad de dinero impuesta por el Gobierno Español, que en el 2008 asumía mínimo 600 euros por mes comprobables para 12 meses, más tarjetas de crédito (algo absurdo cuando en España un grueso de los jóvenes son mileuristas o cobran 600 € como salario).

Llegué a Barcelona con el NIE provisional de tres meses, por lo que no tuve problema para ingresar al país, ese NIE lo tuve que canjear por uno de 1 año en extranjería, el trámite no debía ser complicado pues era un simple canje, pero aun así el mal trato de los funcionarios de la oficina te hacen sentir en el mismo infierno.

Durante ese periodo salí de España un par de veces para viajar a México, Francia e Inglaterra y siempre al estar formada en migración a pesar de saber que tenía un permiso de residencia temporal, no podía evitar sentir el hueco en el estómago ante las miradas de los agentes o ante preguntas fuera de lugar tipo ¿de que va el máster que estudias?, ¿estudios de género?, con un dejo de ironía en la voz.

A la par del primer año del máster, quería trabajar como becaria, que era el tipo de trabajo que se me permitía según los derechos que se tiene como estudiante, así que busqué opciones y rápidamente me aceptaron en una empresa de San Cugat, lo único que faltaba para concretar era el trámite de extranjería, y ahí comenzó otra batalla, el máster que cursaba era interdisciplinario entre la UB, la UAB, la Universidad de Girona y un par más, pero al parecer no era reconocido aún como un máster oficial ante extranjería, por lo que no aplicaba el tema de pasantías. ¿Cómo pretendía el estado que uno esté estudiando 2 años sin recibir ningún tipo de ingreso y además contar con los 600 euros mensuales que uno debe comprobar?

Siempre he luchado por lo que considero justo, así que no me di por vencida y seguí buscando opciones, al parecer el único camino que tenía era encontrar una empresa que quisiera hacerme los papeles. No hablo de papeles para trabajo fijo con residencia, sino papeles para ser becaria, una broma total. Pero así fue, encontré una empresa en Mataró que estaba dispuesta a hacerlo, comenzamos el trámite a través del abogado laboral de la empresa, él tuvo que ir a extranjería un par de veces y después ir acompañado por el Director General para comprobar que todo el caso era verídico. Una vez metidos los papeles había que esperar el veredicto que podía tardar meses.

Al no tener noticias del caso, comencé a trabajar en negro en la empresa, era mi única alternativa y ellos la aceptaron, así estuve alrededor de medio año. El trabajo era bueno, el edificio precioso, frente al mar, pero no podía evitar sentir un vacío por estar a los treinta y dos años trabajando en negro y como becaria, no lo pensaba desde una esencia narcisista sino desde el más puro derecho humano.

Poco a poco entre viajes diarios de la Ciudad de Barcelona donde estudiaba, a Mataró donde trabajaba, a Cardedeu donde residía, vi como las restricciones a estudiantes extranjeros se fueron limitando y las medidas de seguridad y contra “migrantes” fueron endureciéndose y aumentando. Me tocó ver en más de una ocasión cómo los policías o “agentes” vestidos de civiles, pedían documentos en el metro o en el tren sin motivo alguno a personas con “aspecto latino”. Las veces que por alguna razón se me llegó a olvidar el documento en casa, me daba miedo ver algún policía, porque conocía casos de expulsión inmediata del país.

Para ese entonces había llegado el momento de renovar el NIE de la maestría por el siguiente año, al llegar a la oficina, con mala gana explicaban que ya no era ahí y que tenía que hacerse cita vía internet. Al llegar el día de la cita, resulta que nadie sabía nada de ese trámite en aquella oficina, había que sacar otra cita aderezada de grandes dosis de paciencia.

En la nueva oficina, había que esperar en una especie de sala de espera, que si se viera desde una película de ficción podría parecer la antesala de un campo de concentración o de un exilio anunciado. Ya en la ventanilla correspondiente, a pesar de llevar el NIE anterior, el programa de estudios, la credencial de la UB y la tira de materias, hacían falta más cartas que avalaran que estaba habilitada para continuar el segundo año de la maestría.

Vuelta y vuelta a la oficina de extranjería, hasta conseguir tener en mano el NIE por un año más, al ver tantas idas  y venidas acompañadas de quejas y frustración, se dejaban oír comentarios de personas conocidas tipo “uy si hubieras llegado un año antes hasta contrato fijo en las empresas te hubieran dado” o “hubiera sido más fácil que llegaras con un permiso de trabajo de empleada doméstica” o “compra el papel”.

Mis fuerzas fueron debilitándose ante humillaciones tácitas y mi identidad empezó a diluirse, tal vez no soy tan guerrera como yo pensaba, y sin darme cuenta las ilusiones se habían esfumado. Ya no quería titularme con honores del máster, ni seguir con el doctorado, ni compartir mi vida con el hombre español que hasta ese entonces había elegido, ni tener una vida profesional en un país de primer mundo. Lo único que quería era rescatar lo poco que aún reconocía de mí y buscar lo perdido que se había consumido entre somatizaciones físicas y cuestiones emocionales, comencé a ir a terapia y visitaba el CAP más que el Mercadona. Y así fue como una mañana decidí que no merecía esa vida, en la que había que estar comprobando constantemente a veces con palabras, otras con silencios y muchas más con acciones que el ser mexicana y latina, valía lo mismo que ser una persona anglosajona. Estaba cansada de tener que demostrar que no estaba ahí por necesidad o por “el sueño americano, en este caso europeo”, sino que estaba ahí por una visión distinta de educación, que estaba ahí por el amor a un hombre y que estaba ahí por la experiencia, experiencia que estaba comenzando a ser pesadilla.

Así que en 2010, decidí que por muy bonito que fuera el mar y las ruinas romanas del centro de la ciudad, por mucho que disfrutara caminar por las callejuelas y tomar el sol, no estaba dispuesta a vivir con miedo al ver a un neonazi, o ante la vigilia de  algún guardia de seguridad al entrar a una tienda de Paseo de Gracia, y mucho menos ante la seguridad pública. Tampoco me gustaba vivir a la sombra de los demás, no tener voz y ni siquiera poder sacar un móvil a mi nombre.

Volví a México con la autoestima aplastada, pero al estar en mi país me reconstruí y ahora he sido testigo de una de las grandes ironías de los temas migratorios, ya que tengo amigas con abuelos españoles, quienes han tramitado la nacionalidad española para ellas y sus hijos, por lo que sólo han tenido que pagar un pastón y esperar un par de meses para tener ahora en sus manos el documento que les permitirá entrar a España por la puerta grande si algún día así lo deciden. ¿Si yo hubiera tenido ancestros españoles, a pesar de seguir siendo  yo la  misma, hubiera sido vista como igual y no como ajena y/o migrante, desde un principio de realidad?

Fuente: Transterrados


[i] Ana es un nombre falso. Hemos puesto este nombre para facilitar la lectura y para resguardar el anonimato del relato.

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Comentarios

7 comentarios en “El relato de Ana (mexicana) en España: “Ya no quiero vivir el sueño europeo”

  1. Pues si en efecto es bastante difícil. Soy mexicano y llegue a España al igual que “Ana” con mis papeles y con muchas ganas de quedarme. Se me acabo mi contrato y no pude renovar la tarjeta de residencia. Pase dos años de infierno sin papeles con la constante preocupación de ser detenido. Justo después de alcanzar el punto mas bajo vino la redención… me concedieron la nacionalidad! (pues inicie el tramite cuando aun estaba legalmente). Considero que todos estos incidentes son faltas del sistema, he vivido una larga temporada en EEUU y la cosa en muchos términos es igual de denigrante (solo hay que visitar un consulado americano para vivir la experiencia), otra cosa es la gente de la calle. Yo como mexicano siempre me he sentido muy bien recibido desde el primer dia, no falta quien me diga que tiene un amigo mexicano o que visitaron tal o cual parte de México. E insistiendo… aun como ves de restrictivas las políticas aquí en España no son nada comparadas con las de EEUU ahí si me daría pánico quedarme. Que cuesta mucho, si a momentos, que generalmente no es lo que esperábamos también… pero a final de cuentas esa es en parte la razón que salimos a probar mundo…. otra razón puede que sea también que este nos ponga a prueba a nosotros…

    Publicado por Anónimo | enero 22, 2013, 12:11 pm
  2. Todo eso que cuentas es mentira, directamente, veniste pensando que te iban a regalar una vida de oro, pero al ver que tenias que esforzarte la desilusión, pero no mientas con lo del racismo, que lo teneis muy fácil en la boca, si piensas así, mejor en la tranquila y segura mejico, donde no hay racismo, ni delincuencia, ni violaciones ni nada de nada, ¿has visto las condiciones de emigración en mejico? sus leyes sobre ese aspecto es de las más duras del mundo, vamos como si mejico fuera un destino ideal, despierta guapa.

    Publicado por Anónimo | enero 26, 2013, 12:55 pm
  3. Soy española y me da mucha pena que te hallas llevado esa imagen de nosotros , en mi ciudad ( salamanca) muchos de los medicos y personal sanitario son mexicanos y latinos , tienen preferencia en cuanto a ayudas , guarderias gratis ect … no somos tan racistas como parece eso si nuestra forma de ser es muy fria y somos pocos sociables aparte de que hablamos a voces o eso dicen pero creo k lo que has tenido es mala suerte espero k algun dia vuelvas pases x aqui y veras que somos buena gente 🙂

    Publicado por laura | noviembre 27, 2013, 6:07 am
  4. Que triste historia. El nacer prieto es una desventaja. Injusticia, pero es un hecho

    Publicado por ELias | enero 23, 2014, 2:40 pm
  5. No se como he llegado aqui pero que acomplejada has estado! Te entiendo! Pasé exactamente por lo mismo, pero nunca jamas lo relacioné por ser latina o mexicana. Solo con que son procesos legales migratorios que tienen toooodooos los paises. Yo soy tambien descendiente de españoles y te puedo asegurar que no cuesta tanto dinero tramitarlo, mi hermana lo hizo y yo no (yo ya tenia mas de 2 😦 ) Mi hermana vivio conmigo en españa, ella con su pasaporte europeo y yo con el mexicano y el trato fue casi exactamente el mismo. Siempre que presentaba mi NIE al salir del pais me decian “bienvenida” o alguna tonteria como que que fea me veo en la foto y que en persona no soy asi. La pase super mal en extranjeria al principio, no sabes. En madrid fui y nunca oude tramitarla y mi visa venció, no sabes que pesado la pase, uno de aji me dijo que me iban a deportar y que me regresara a mi pais. Pero yo fui a hablar con la jefa y me hizo el tramite en el mismo dia sin problema alguno… Hsta pidio disculpas por lo mal que estaba hecho elmproceso.
    Al ser honesta españa me encanto y quiero regresr ahi. Nunca me senti extraña, o extranjera, o insegura, al contrario, en general los españoles son bastante amables y abiertos a todo tipo de personas.
    Que hay estereotipos los hay, pero no hay que encasillarnos en ellos.
    En mexico el proceso de extanjeria debe ser aun mas frustrante! O en holanda ants d eirte ya debias tener todo tu dinero en una cuenta holandesa bancaria! El proceso legal es algo super aparte del proceso hu,amo y social, la sociedad española me parecio super incluyente en muchisimos aspectos.
    Nunca estuviste en la sombra de nadie mas, todo estaba en tu cabeza or malas experiencias y el chiste de la vida es sobrevivir a lo malo y quedarte con lo bueno, que seguro en españa tuviste muchas cos buenas.
    Me tope con gente super racista, si, pero por mucho mexico es mas socialmente excluyente y mucho mas racista y socialmente subdesarrollado. Me siento un poco mas fuera de lugar aqui… No es ppor payasa, me encanta mi pais. Deja de pensar que fue tu nacionalidad lo que te hizo pasar mal rato, que ya te conte que mi hermana vivio alla siendo española y yo siendo mexicana y la diferencia fue minima.
    Aparte tengo entendido que alla los migrantes latinos son de los menos menospreciados, pues en españa normalmente tardas 10 años para nacionalizarte, pero si eres latinoamericano solo son dos, y si eres hijo o nieto de españoles, uno. Asi que quitate eso de la cabeza para la proxima vez 😀 que vales mucho por lo que eres y no r el pasaporte que tienes. Ya no dejes que complejos que nos han estado metiendo tod la vida, (mas a nosotros mexicanos¡) acaben con experiencias bonitas que seguro que la pasaste super bien
    Y bueno tambien que estuviste en cataluña , he comparado experiencias de extranjeria con gente d que se ha ido a cataluña y gente que estuvo en madrid y losque estuvimos en madrid la pasamos menos mal! No se a quese deba, seran mas flojos en madrid?

    Publicado por Anónimo | marzo 19, 2014, 2:20 am
  6. No es México…ni España…es la
    burocracia…la cultura…el clima…
    ES UN POCO DE TODO…y/o se supera o te mueres…yo tambien siento que muero un poco…y aunque echo de menos España…en México tengo mi casa

    Publicado por Chabela | agosto 25, 2014, 7:02 pm

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